Curiosidades sobre Islandia

La lejana y fría Islandia vivió aislada del mundo hasta la década de los 70, cuando empezaron a establecer relaciones internacionales. Aún y así, todavía es mucho el halo de misterio que envuelve a esta isla y sus habitantes. Como son muchas, también, sus peculiaridades. Hoy os descubrimos algunas de estas encantadoras curiosidades.

Bajísima población

Pese a ser un territorio relativamente vasto, en Islandia casi podría decirse que habitan solo cuatro gatos. Y es que su población no supera las 330.000 personas, que es algo así como la cantidad de gente que vive en Alicante. No es de extrañar descubrir, entonces, que desde que fue colonizada la isla en el año 870, la población apenas se ha cuadruplicado.

Iceland

Y muchas ovejas

En lo que sí abunda la isla es en ovejas. De hecho, se estima que hay dos ovejas por cada habitante islandés, con una cantidad aproximada de 600.000 ejemplares. Otro animal también muy popular en Islandia es el caballo, concretamente el poni islandés, cuyo censo asciende hasta los 85000 ejemplares.

Ovejas, Islandia

Todo queda en familia

Con tan poca población, no es de extrañar que en Islandia todo el mundo sea familia. Literalmente, la mayoría de islandeses son primos en algún grado más o menos lejano. Por suerte, es el único país del mundo que dispone de árboles genealógicos de todos sus habitantes y eso facilita mucho a la hora de buscar pareja.

Islandia

Tienen curiosas creencias

Los islandeses sienten gran fervor hacia las criaturas de su folklore, especialmente los elfos. Una encuesta entre los habitantes de esta isla indicó que el 54% no rechaza su existencia mientras que el 8% cree firmemente que son reales. De hecho, no es para nada extraño encontrarse con pequeños hogares construidos para estos seres en los jardines de las casas islandesas.

Folklore de Islandia

El islandés apenas ha evolucionado

El origen del idioma islandés está en los vikingos de procedencia noruega que llegaron a la isla. Y, desde su llegada hace mil años, apenas ha cambiado; sobre todo en su forma escrita. Tanto es así que los islandeses son capaces de leer las antiguas sagas nórdicas sin mucha dificultad. Por lo que podría decirse que hablar con un islandés es lo más parecido a hablar con un antiguo vikingo.

Monumento vikingos, Islandia